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El conflicto no es algo bueno o malo, sino que simplemente es algo natural. Si nos ponemos
a pensar en un día común de nuestras vidas, nos encontramos con muchos conflictos.
Muchas veces somos parte de ellos, otras veces testigos o espectadores o también nos
enteramos de los conflictos por la tele, el diario o la radio.
El conflicto siempre existe y va a existir, pero recordemos que no es ni bueno ni malo, lo
importante es la manera en la cual encaramos este conflicto, es decir como nos paramos ante el
mismo y que hacemos para resolverlo. Claro que NO TODOS los conflictos tienen solución, pero
cuando estamos ante algún conflicto que podemos arreglar, lo mejor será saber como hacerlo.
La parte positiva del conflicto es la que ayuda a que cambiemos, buscando la solidaridad y
la cooperación para resolverlo. La idea es poder crecer y aprender con un conflicto.
¿Cómo resolvemos un conflicto?
En la mayoría de los casos el conflicto no se forma por lo «que paso» sino por el significado
que le dan las personas a lo ocurrido, y todos estos significados están relacionados con nuestra
cultura, en nuestra creencia, en nuestras costumbres, experiencias de vida, etc.
Como somos todos y todas personas distintas, resolvemos nuestros conflictos de manera
distinta, pero claro que hay unas formas de resolver los conflictos mejores que otras.
Ahora vamos a ver las distintas maneras que hay para afrontar un conflicto y tratar de resolverlo.
Una es de manera competitiva, otra colaborativa.
COMPITIENDO:
Cuando tenemos un conflicto, a veces lo queremos resolver de manera competitiva, actuando
como si no hubiera nadie más en el mundo y buscando satisfacer sólo nuestro interés, tratando
de convencer al otro de que lo que yo quiero es lo mejor. Es muy común que le echemos la
culpa al otro de todo lo que está pasando.
COLABORANDO:
La otra manera de resolver el conflicto es de forma colaborativa, y aquí pensamos en no
solo resolver y satisfacer solo nuestros intereses, sino también los de la otra parte. La negociación
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colaborativa consiste en que todas las partes involucradas puedan satisfacer sus necesidades, es
decir, que todos ganen. Para poder llegar a esto, antes hay que conocer bien cuales son los intereses
de la otra persona y sus razones.
Es así como se genera un diálogo, una conversación en donde las dos personas que tiene el conflicto
empiezan a negociar.


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